Opinión | 23/01/2020 10.36

Escenario político Pese a la deuda, la política exterior es central

El vicepresidente de EE.UU. Mike Pence, junto al presidente Alberto Fernández.

El vicepresidente de EE.UU. Mike Pence, junto al presidente Alberto Fernández.

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(Nueva Mayoría) - El viaje de Alberto Fernández a Israel es la acción más relevante en política exterior de su breve gobierno. Participará en un encuentro organizada por el gobierno de Netanyahu, en recuerdo del Holocausto y con motivo de la entrada de los aliados en el campo de concentración de Auschwitz. La alianza entre EE.UU. e Israel es la más fuerte en décadas. Fernández será el primer presidente argentino en visitar este país, desde que lo hiciera Carlos Menem hace casi tres décadas. Además, la visita tiene lugar al cumplirse el quinto aniversario de la muerte Nisman, un tema sensible tanto para Washington como para Tel Aviv.  

Esto sucede en momentos que la tensión de los gobiernos de Trump y Netanyahu con Irán es la más fuerte en años, con escalada militar incluida y este país está acusado por los dos atentados suicidas del terrorismo fundamentalista islámico sufridos por Argentina en 1992 y 1994. La clave en materia de política interna es en qué medida la decisión de viajar a Israel es una iniciativa de Alberto Fernández que cuenta o no con el aval de la  vicepresidente, Cristina Kirchner. En la Casa Rosada se afirma que ella está de acuerdo con el viaje, pero en el Kirchnerismo se prefiere mantener el silencio.

El quinto aniversario de la muerte de Nisman muestra la combinación de un tema de política exterior, con otro de política interna. La muerte del Fiscal, horas antes de que fuera a denunciar ante el Congreso a la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner, por pretender "encubrir" a los iraníes acusados de los atentados terroristas de los años noventa generó dos interpretaciones encontradas. En 2015, último año del segundo mandato de Cristina, ella planteó que había sido un "suicidio" provocado por la falta de pruebas para sostener sus acusaciones. Una pericia de la Policía Federal sostuvo esta posición. En 2016, otra de la Gendarmería sostuvo lo contrario, que había sido un homicidio, generando sospechas sobre la eventual participación del gobierno anterior. 

Fernández con Macron.

A los pocos días de haber asumido el actual gobierno, la Ministra de Seguridad (Frederic) dijo que era necesario "revisar" la segunda pericia. En este contexto, uno de los iraníes acusados por el atentado (Rabbani) en el momento más álgido de la escalada militar entre EE.UU. e Irán dijo que al Fiscal lo habían "matado", dirigiendo su acusación hacia Washington. La conmemoración del quinto aniversario de la desaparición de Nisman que tuvo lugar el 18 de enero, fue liderada por el PRO con la consigna de que fue un "magnicidio" y ello generó la retracción de sectores importantes de la comunidad judía, los que el 19 realizaron otro homenaje en el Cementerio de La Tablada.

No hay un enfrentamiento entre el Presidente y la Vicepresidente, por sí emergen diferencias entre el Kirchnerismo y la Casa Rosada. Una de ellas es el mencionado caso Nisman. Uno de los aliados más importantes de Alberto Fernández, que es el Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, dijo que para él había sido "homicidio", confrontando con figuras cercanas a la Vicepresidente, como el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni. 

Otra diferencia fue la afirmación del Presidente de que en la Argentina no había "presos políticos", refiriéndose a los casos de corrupción del Kirchenrismo. Ello generó una fuerte réplica de todo el arco K, desde Hebe Bonafini, quien exigió al Presidente que se definiera de "qué lado está", intelectuales como Forster que lo contradijeron diciendo que "sí" había presos politicos en Argentina.

El Ministro del Interior (De Pedro) también dijo que en su opinión los había. Presos como Milagro Sala y Amado Boudou, ya condenados y detenidos salieron por los medios  sosteniendo que ellos eran "presos politicos". En este punto se hizo evidente la diferencia entre Kirchnerismo y Albertismo.

La visita que realiza el Presidente argentino al Vaticano para entrevistarse con el Papa Francisco el 31 de enero es un movimiento en política exterior, con incidencia interna. Las simpatías del Papa argentino por el Peronismo no son ocultas, así como tampoco lo son sus mensajes en los meses previos a la elección acerca de que compitiera unido, como condición necesaria para ganar. Así como el Papa nunca recibió a Cristina desde que dejara la Presidencia, si recibió a Alberto Fernández antes de asumir. Tanto para el Presidente como para la Vicepresidente, el apoyo y la relación con el Papa son importantes desde el punto de vista de la política interna. Las idas y venidas con la designación del nuevo Embajador en el Vaticano no son relevantes. Pero sí lo es el proyecto del Ejecutivo para legalizar el aborto, el que plantea un conflicto entre el gobierno y  la Iglesia Católica. El oficialismo busca alternativas para atenuarlo. El otro que puede surgir es una sugerencia de Francisco para que se cierren los juicios contra militares y policias por violaciones a los derechos humanos en la represión de los años setenta, los que van a cumplir tres décadas cuando Alberto termine su mandato.

El Papa envió a mediados de enero 50 rosarios para los detenidos por esta causa -superan el millar incluidos los que tienen prisión domiciliaria- siendo la primera señal que generó en este sentido. No es una sugerencia fácil de aceptar para el binomio presidencial. Tanto el viaje a Israel como al Vaticano harán que Cristina Kircuner reemplace a Alberto en el ejercicio de la Presidencia. Será un hecho politico más que simbólico, el retorno de ella al frente del Ejecutivo. 

Publicado en Nueva Mayoría, el portal sociopolítico de Iberoamérica.